El Fondo Monetario Internacional incluyó las nuevas previsiones en el informe completo de su evaluación anual de la economía estadounidense, en el que destacó los retos de la elevada inflación y las fuertes subidas de las tasas de interés de la Reserva Federal.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó su expectativa de crecimiento para la economía de Estados Unidos este año a 2.3% desde 2.9% que previó en enero.

Este ajuste en las expectativas del FMI, resultará del efecto que tiene el debilitamiento del consumo interno a partir de la escalada de precios; el endurecimiento de las condiciones financieras (tasas) así como la desaceleración de la inversión propiciada por el alza de tasas.

De acuerdo con las conclusiones a la revisión anual que realiza el staff de expertos del FMI para sus países miembros, conforme al Artículo IV del estatuto del Convenio Constitutivo, el debilitamiento de la actividad económica de Estados Unidos se mantendrá incluso el año próximo, cuando anticipa que conseguirá un crecimiento de 1 por ciento. Esta previsión es inferior al 1.7% estimado previamente.

En las conclusiones, destacaron que la misión de expertos del FMI recomendó desacelerar la escalada de precios como “una prioridad expedita” pero con cuidado de no precipitar una recesión.

“Los expertos de la misión reconocieron que calibrar la respuesta a la inflación es una tarea difícil de completar pues debe combinar varias políticas y su evolución generará costos considerables para el país y efectos indirectos negativos para la economía mundial”.

Y reconocieron que “evitar una recesión en Estados Unidos es un reto cada vez mayor”, cuando la pandemia sigue presente, ante la persistente invasión rusa sobre Ucrania y con el impacto en la oferta que siguen generando estos eventos globales.

Inflación persistente

De acuerdo con los expertos del FMI, la inflación de Estados Unidos cerrará este año con una variación anual promedio de 6.7% y se mantendrá en 6.6% todavía en 2023.

Refirieron que el rápido repunte de los precios ha venido acompañado de un fuerte aumento en los salarios y precios nominales.

Admitieron que, al iniciar la escalada, la inflación se concentró en un subconjunto de bienes duraderos ante las restricciones de oferta mundial.

Sin embargo, subrayaron que, al iniciar el verano, las presiones sobre los precios se generalizaron y afectaron también a una importante proporción de productos de la canasta de consumo.

El FMI tiene programado presentar su actualización mundial de expectativas a finales de julio. El ajuste en el pronóstico del PIB para Estados Unidos es un boceto del panorama que prevén para el globo al iniciar el segundo semestre del año.

Previo, la Directora Gerente del FMI, Kristalina Georgieva, alertó que para el año entrante la situación económica será más apremiante, consecuencia de la pandemia y el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. Y también lanzó un llamado sobre el manejo de las deudas soberanas en dólares.

El economista 12/07/22