La confrontación económica de las dos grandes potencias mundiales ha ofrecido a México tanto beneficios como aspectos negativos

La tensión entre Estados Unidos y China ha seguido escalando tras la debatida visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, a Taiwán y si bien esto benefició en un principio a la economía mexicana, pronto podría ser una amenaza, advirtió Lamudi. 

La firma detalló que en 2019, cuando comenzó el conflicto, hubo beneficios para el sector inmobiliario industrial mexicano en dos sentidos, la sustitución de bienes de importación chinos por productos mexicanos, lo que fortalece a las manufactureras en México, y la búsqueda de las empresas establecidas en China por reubicarse en territorio nacional para seguir siendo competitivas.

“Actualmente, hemos visto que ha crecido la demanda en el subsector industrial y por ejemplo, la Secretaría de Hacienda dio a conocer que la demanda de este tipo de espacios en el país creció 42 por ciento comparado con el mismo lapso del año pasado” dijo el VP de Marca y Comunicación de Lamudi,  Daniel Narváez.

De acuerdo con datos de Lamudi la demanda de inmuebles industriales en renta aumentó 8% y la demanda de inmuebles industriales en venta disminuyó 26% de noviembre 2019 a mayo 2020.

Por otro lado, la incertidumbre yace en las afectaciones económicas por el coste o la cantidad de los materiales de importación de China. 

«Parte del conflicto detonará saber quién gana y quién pierde en el actual contexto mundial, cómo afecta a los productores de las materias primas y cómo afecta a las constructoras en sus proyectos», destacó. 

En ese sentido, refirió que  en abril de 2022, derivado de la guerra entre Rusia y Ucrania, diversos materiales estrechamente relacionados con la construcción comienzan a tener una fluctuación alta en sus costos, por ejemplo el acero, el cual subió 40% sus precios, sumado a un 12% adicional en costos de insumos tales como el PVC, concreto, yeso, cemento y derivados.

Fuente: IDCONLINE 09/082022