Cuatro organizaciones internacionales, la OMC, el FMI, la OCDE y el Banco Mundial, coincidieron en que habría mayores beneficios globales si se reducen los subsidios ligados al comercio.

Las organizaciones emitieron un informe intitulado Subsidios, comercio y cooperación internacional, un documento que no aboga por resultados particulares.

“Sin embargo, la cooperación internacional que ofrece disciplinas de subsidio mejoradas, mejora la certeza comercial y reduce las fricciones comerciales sería superior a las acciones unilaterales y debería esperar que se reduzca su uso”, añadieron.

En muchas de estas áreas, plantearon que una mejor información, un análisis objetivo más extenso y un diálogo regular pueden ayudar a los gobiernos a acelerar la reforma de sus propios subsidios y acelerar las negociaciones hacia mejores disciplinas internacionales.

El documento se produjo previo a que este lunes la directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala; el presidente de la 12ª Conferencia Ministerial, Timur Suleimenov de Kazajstán, y el presidente del Consejo General, Didier Chambovey de Suiza, informaron a las delegaciones que la 12ª Conferencia Ministerial de la OMC (MC12) tendrá lugar del 12 al 15 de junio de 2022 en la sede de la OMC en Ginebra.

También las cuatro organizaciones indicaron que se necesita un análisis económico cuidadoso y de alta calidad para comprender no sólo qué tan bien los programas de subsidios actuales cumplen con los objetivos de la política nacional y a qué costo, sino también cómo se extienden a los mercados internacionales y cómo interactúan con los objetivos de la política internacional, como la mitigación climática.

Ese esfuerzo debe mejorar la información disponible sobre los programas de subsidios existentes y sus efectos, especialmente en los socios comerciales.

Las organizaciones plantearon que se debe alimentar un diálogo intergubernamental estructurado, informado por el análisis, y conducir a una perspectiva más común sobre los roles apropiados de los subsidios que, a su vez, facilite el desarrollo de normas y estándares actualizados.

Se puede esperar que una mayor transparencia y análisis, consultas intergubernamentales más sólidas y reglas internacionales fortalecidas reduzcan el uso de subsidios dañinos y mejoren su diseño, lo que conducirá a mejores resultados con menos efectos negativos en el país o en el extranjero”, dijeron.

Las cuatro organizaciones internacionales pueden fortalecer su trabajo individual y conjunto para apoyar a los gobiernos en este esfuerzo.

Si bien la mayor parte de este trabajo recae en los ministerios de finanzas, los ministerios de comercio y las agencias sectoriales y especializadas de los gobiernos nacionales, las organizaciones internacionales tienen un papel clave que desempeñar.

Las cuatro instituciones autoras están examinando formas de ayudar, individual y conjuntamente, por ejemplo, recopilando, organizando y compartiendo datos, coordinando agendas de trabajo analítico para desarrollar metodologías para evaluar los efectos transfronterizos de diferentes formas de subsidios, y apoyando diálogos de organizaciones intergubernamentales. Esto implicará llegar y trabajar con otras instituciones internacionales también.

El problema exige atención y cooperación mundial. Los subsidios son comunes en todos los sectores, utilizados por países en todas las etapas de desarrollo, toman muchas formas y afectan a todos los países. A pesar de importantes lagunas en la información sobre subsidios, el panorama general es claro.

Como contexto, las organizaciones expusieron que la mayor parte del comercio de mercancías tiene lugar en productos y mercados en los que opera al menos una empresa subvencionada. Las entidades nacionales y subnacionales otorgan subsidios a través de, por nombrar algunas formas, donaciones directas, incentivos fiscales y términos favorables para financiamiento, energía, tierra u otros insumos.

Muchos subsidios tienen como objetivo explícito la importante tarea de corregir las fallas del mercado y pueden hacerlo bien.

Muchos otros, sin embargo, están diseñados de manera que hacen poco para avanzar en su objetivo declarado, o lo hacen a un alto costo interno o con efectos nocivos para los bienes comunes mundiales y para otros países, en particular los países más pobres y vulnerables. 

Fuente: El economista 25/04/22