Cuatro senadores estadounidenses enviaron una carta a la administración del presidente Joe Biden para exigir frenar la reforma energética mexicana e impulsar una mayor cooperación entre México y Estados Unidos en materia de energías limpias para poder competir con China.

“La cooperación con México en el desarrollo de energía limpia, incluido el cultivo de minerales críticos (sic), es esencial para promover la competencia con China”, dijeron los legisladores, entre ellos Robert Menéndez, presidente del Comité de Relaciones Exterior del Senado de Estados Unidos.

La carta se firmó el 18 de enero, se dirige a Antony Blinken, secretario de Estado, y Jennifer Granholm, secretaria de Energía, y está firmada además por los senadores Brian Schatz, Jeff Merkley y Tim Kaine.

“Escribimos con inquietudes sobre las acciones del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador para socavar los esfuerzos de desarrollo de energía renovable del sector privado en México a favor de las industrias estatales de combustibles fósiles e instamos a la administración Biden a que se pronuncie con más fuerza en apoyo de la producción de energía renovable que beneficiar a ambos países”, comenzaron diciendo en la misiva.

Los senadores argumentaron que en diciembre, en línea con los esfuerzos de AMLO para obstaculizar el crecimiento en el sector de energía renovable de México, México presentó una contribución determinada a nivel nacional revisada (NDC, por sus siglas en inglés) al Acuerdo de París, lamentablemente de bajo rendimiento, comprometiéndose sólo a reducir las emisiones en 22% y las emisiones de carbono negro en 51% para 2030.

Además, según ellos, es probable que la Cámara de Diputados de México vote a mediados de abril sobre un proyecto de ley que revertiría la ley de reforma energética de 2014 que permitió la inversión privada y extranjera en el sector energético de México y restauraría el dominio de la estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) sobre el sector energético.

Si se promulga, describieron que el gobierno mexicano cancelaría los permisos, contratos y certificados de energía renovable; eliminaría las agencias reguladoras federales de energía que brindan controles y contrapesos a las compañías estatales de energía; habría una garantía de que CFE controle al menos 54% del mercado; una reorganización de las cuotas de producción de energía privadas y estatales para favorecer la producción de combustibles fósiles; y establecer al Estado como único implementador de la transición de energía limpia de México.

“Quizás más perjudicial para las prioridades de la administración Biden, esta legislación prohibiría las concesiones para extraer minerales estratégicos como el litio y el cobre”, agregaron.

Desde su perspectiva, esta política contradiría la prohibición de nuevas restricciones de inversión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y exacerbaría las preocupaciones de seguridad nacional relacionadas con la escasez crítica de minerales.

“También amenazaría al menos 44,000 millones de dólares en inversión privada en el sector energético de México, tendrá un impacto negativo en la inversión del sector privado de Estados Unidos en México y es la antítesis de la relación económica históricamente sólida entre Estados Unidos y México”, dijeron. 

De acuerdo con Carlos Ramírez, consultor económico de Integralia, con la de ayer 19 de enero, sumaron ya 22 misivas en Estados Unidos quejándose de la política energética de México; 13 de esas cartas son de gobernadores o legisladores dirigidas al presidente Biden o a alguno de sus funcionarios, y nueve más son de asociaciones empresariales dirigidas al gobierno mexicano o al de EU, registrándose la primera en octubre del 2020.

Fuente: El economista 19/01/2022