Corea del Sur es un gran país con una fortaleza envidiable en manufacturas, tecnología y ciencia, incluso en desarrollo turístico, por ejemplo. A la entrada de cada planta industrial hay grandes letreros que fijan metas de producción del día y si habrá o no horas extras de trabajo pagadas para alcanzar el objetivo.

En rutas turísticas, como la de la Montaña del Abuelo, hay paradas obligatorias de descanso para choferes, y su sistema educativo prevé que quienes están por concluir una carrera escojan un país para terminar su curso durante varios meses y presenten en su escuela lo aprendido. Son fundados los temores de un tratado bilateral porque ellos sí lo aprovecharán.

El lunes se realizó un foro muy interesante sobre las ventajas y desventajas de un eventual Tratado de Libre Comercio bilateral en las instalaciones del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Su director general, José Romero Tellaeche, dijo que a pesar de la multiplicidad de tratados que tiene México, “los resultados de crecimiento y productividad han resultado decepcionantes” y que “se sigue repitiendo la receta de querer impulsar el crecimiento firmando nuevos tratados, uno con Reino Unido y otro con Corea del Sur, en lugar de tratar de promover la inversión nacional en las manufacturas. Las ventajas para México de un TLC con Corea del Sur son mínimas y las desventajas mayúsculas”, puntualizó. Allí el embajador surcoreano Suh Jeong-In habló de las prácticas como el reshoring, nearshoring y ally-shoring, así como de las medidas de localización para “asegurar la estabilidad de la cadena de suministro y lograr la diversificación comercial”.

Un TLC bilateral permitirá la cooperación en nuevos campos como vehículos eléctricos y energía renovable, y que el contexto del 60 aniversario de las relaciones bilaterales es propicio “para elevar la cooperación a otro nivel y profundizar, además, el intercambio cultural”. La mayoría de los 12 participantes manifestó su desacuerdo al tratado porque no repercutirá de forma positiva en la balanza comercial mexicana una vez que la estrategia de comercio exterior no está ligada a una política de desarrollo industrial en México.

A varios sectores les preocupa, entre ellos al siderúrgico, la falta de una cláusula que mencione los productos subsidiados o provenientes de prácticas desleales, y la competencia con su Hecho en Corea además de China. Jesús Flores, representante de Canacero, dijo que un eventual acuerdo impactará la proveeduría mexicana de las cadenas de valor; son exportadores netos de acero y habrá que analizar que no vulnere la competitividad local. “La OCDE encontró que China y Corea del Sur son los países que mayor triangulan y evaden medidas antidumping; México, Canadá y Estados Unidos son los países más acosados”, señaló. 

Fuente: Milenio 01/06/22