Comencemos por recordar que a mediados de la década de los noventa nuestro país contaba con el mayor número de buques mercantes operados por navieras de origen Latinoamericano, y que esos barcos escalaban más de 30 países transportando productos y mercancías, principalmente con servicios de línea que casi siempre incluían a los puertos mexicanos, lo que significaba un importante apoyo para importadores y exportadores nacionales.

Pero fue durante el régimen de Carlos Salinas de Gortari, con la expedición de la entonces llamada Ley de Navegación de 1994, hoy derogada, cuando se inició el decremento en el registro de buques nacionales, y a partir de allí ningún gobierno posterior ha tenido interés en promover el fomento y desarrollo de nuestra marina mercante dedicada al comercio internacional. 

Desafortunadamente, hoy el número de embarcaciones registradas con el pabellón nacional, resulta por decir lo menos insignificante. De acuerdo con el último reporte de la Conferencia de Naciones Unidas Para el Comercio y Desarrollo, en el mundo existen un total de 99,800 buques de más de 100 toneladas . De ese total los 10 principales países dueños de embarcaciones son Japón , Grecia, China, Estados Unidos, Singapur, Noruega, Alemania e Inglaterra. Pero si sumamos los buques propiedad y registrados en Hong Kong, existe un solo ganador: China. Y no olvidemos que este país ha lanzado su proyecto de la “Nueva Ruta de la Seda” con el que mediante inversiones por tierra y mar, carreteras, puertos y  rutas marítimas, principalmente, tiene contemplado en un futuro no muy lejano, controlar los principales centros del comercio mundial.

Y, ¿México cómo se sitúa en el contexto de número de buques registrados para el transporte del comercio internacional? Bueno, pues de acuerdo con el citado reporte nuestro país, no llega siquiera a controlar el uno por ciento del total de la flota mundial, es más, aún está lejos de llegar a esa mínima cantidad.

Es además de extrema importancia señalar que la marina mercante no sólo se refiere al número de buques, sino a la  enorme actividad que se genera alrededor de ello , como son , astilleros, agencias navieras, tripulaciones, avituallamiento, seguros marítimos empresas de certificación y calidad etc. que son actividades generadoras de miles de empleos y que adicionalmente repercuten localmente en la zonas portuarias y costeras en donde se realizan.

Es por ello que las grandes potencias como Estados Unidos, China , Noruega y la Unión Europea han puesto en marcha programas de apoyo para sus flotas. Pongamos de ejemplo el plan europeo Marco Polo , cuyo eje fundamental consiste en transferir el transporte terrestre de mercancías hacia las llamadas autopistas marítimas. Y si lo hacen es porque , estiman que por cada euro invertido se regresaran cinco euros en beneficio para el estado vía impuestos y derechos. En resumen, porque contar con una flota mercante de importancia es muy buen negocio.

Mientras tanto aquí en México, como se apuntó anteriormente de acuerdo con la Balanza de Pagos 2021 que publica el Banco de México se pagaron 16,439 millones de dólares por concepto de fletes al extranjero.

Nuevamente, como lo hemos hecho por muchos años, advertimos al gobierno de contar con políticas públicas de desarrollo marítimo sustentable. No se necesitan subsidios, se necesita voluntad política y adecuar el marco legal, principalmente, para hacer atractiva la inversión en buques mercantes de bandera mexicana.

“Quien domina el mar, domina el comercio, quien domina el comercio, domina el mundo”, dijo Sir Walter Raleigh.

Fuente: El economista 13/07/22