El costo de los bienes que salen de las fábricas de China está aumentando a la tasa más alta registrada hasta el momento, avivando los temores sobre una posible estanflación en la segunda economía más grande del mundo en un momento en que ya está lidiando con una crisis extrema de energía y la profundización de sus problemas de la deuda.

El índice de precios de producción -que mide el costo de los bienes vendidos a las empresas- se disparó un 10,7% en septiembre respecto a hace un año, según datos del gobierno publicados este jueves. Se trata del aumento más rápido desde 1996, cuando el gobierno comenzó a publicar estos datos, según los datos de Eikon Refinitiv.

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El alza puede atribuirse al «aumento de los precios del carbón y de los productos de los sectores que hacen un uso intensivo de energía», dijo en un comunicado Dong Lijuan, estadístico principal de la Oficina Nacional de Estadísticas de China. Los precios del carbón están en máximos históricos en el país, a medida que la oferta de este combustible tiene crecientes problemas en saciar la demanda de las centrales eléctricas.

Los datos del jueves muestran que el aumento de los costos de las materias primas está recortando agresivamente los beneficios de las empresas chinas, un problema que podría obligarlas a ralentizar la producción o incluso a prescindir de los trabajadores.

Algunas fábricas han reducido los turnos de trabajo debido al racionamiento de energía.

Las empresas que se abastecen de mercancías en China ya están luchando con la congestión de los puertos, el aumento de las tarifas de los fletes y los retrasos. El aumento de los precios y la reducción de la producción podrían suponer más problemas para las cadenas de suministro mundiales, que ya están sometidas a una enorme presión. Los analistas de Citi escribieron en un documento este jueves que la inflación mundial podría seguir subiendo a medida que las tensiones sobre «la oferta en China se extiendan por las cadenas de suministro globales».

La inflación en Estados Unidos y Europa está en máximos de 13 años. Alemania, que mantiene estrechos lazos comerciales con China, vio cómo la inflación alcanzaba un máximo de 29 años el mes pasado.

La actual crisis energética

La alta inflación también es es un problema para la economía china.

El país ya está inmerso en una crisis energética que está mermando la producción de las fábricas y provocando cortes de electricidad en algunas zonas, un problema alimentado por la demanda a principios de este año de proyectos de construcción que necesitan combustibles fósiles y que entran en conflicto con los ambiciosos objetivos de Beijing para reducir las emisiones de carbono.

«El riesgo de estanflación está aumentando», escribió Zhiwei Zhang, economista jefe de Pinpoint Asset Management, en un documento este jueves. «El ambicioso objetivo de la neutralidad del carbono ejerce una presión persistente sobre los precios de las materias primas, que se trasladará a las empresas de la cadena de suministro».

La inflación al consumo sigue siendo baja. El índice de precios al consumo solo aumentó un 0,7% en septiembre con respecto al año anterior. Pero hay algunos indicios de que los productores están empezando a trasladar los costos a los precios.

Al menos 13 empresas que cotizan en bolsa, entre ellas un importante fabricante de salsa de soja, han subido sus precios este año debido al aumento de los costos, según un informe del periódico estatal China Securities Journal, un periódico financiero nacional afiliado a Xinhua, la agencia de prensa oficial del país.

Una desaceleración esperada

Los datos de este jueves llegan días antes de que China publique las cifras del PIB del tercer trimestre, que se espera que muestren una ralentización del crecimiento.

Varios economistas han revisado sus previsiones de crecimiento para China, ya que la crisis energética del país se ha agravado. El precio del carbón -la principal fuente de energía de China- se disparó esta semana hasta alcanzar máximos históricos debido a las fuertes lluvias e inundaciones que afectaron a dos importantes regiones mineras.

Los elevados precios del carbón han provocado una escasez generalizada de electricidad, obligando al gobierno a racionarla en 20 provincias durante las horas pico y a suspender la producción en algunas fábricas. Estas interrupciones provocaron una fuerte caída de la producción industrial el mes pasado.

La actividad manufacturera fue débil en septiembre, «probablemente impulsada por las restricciones energéticas a finales de mes», escribieron los analistas de Goldman Sachs en un informe de investigación del jueves. Esperan que el PIB haya crecido alrededor del 4,8% en el tercer trimestre en comparación con el año anterior, lo que supone una fuerte desaceleración respecto al aumento del 7,9% del segundo trimestre.

La economía de China también se enfrenta a otro problema: la crisis de la deuda del asediado conglomerado chino Evergrande ha desencadenado la preocupación por los riesgos de contagio al gigantesco sector inmobiliario y a la economía en general.

El sector inmobiliario, junto con las industrias relacionadas, representa hasta el 30% del PIB del país. Una desaceleración del sector tendría un impacto significativo en el crecimiento y plantearía riesgos para la estabilidad financiera.

«La desaceleración económica potencialmente más rápida de lo previsto, impulsada por la escasez de energía y el efecto de contagio debido a un posible impago de Evergrande, requerirá una mayor relajación de la política monetaria», escribieron los analistas de Citi en un documento de investigación el miércoles. Han recortado su previsión de crecimiento anual del PIB de China al 8,2% desde el 8,7% debido al brote de la variante delta el coronavirus y a una reciente oleada de medidas regulatorias sobre las empresas privadas.

Fuente: CNN 14/10/21